Alicia ante el espejo
Supongo que todo se fundamenta en que no somos uno. Ese que creemos ser. O al menos el que nos gustaría ser. Sino que somos varios: uno en el trabajo y otro con la familia; después el que eres en pareja y quien trata con tus amigos. Supongo, no es que sea una verdad absoluta. Pero algo me dice que todos guardamos una característica común. Unos rasgos similares que no se desvanecen. Eso que se llama coherencia. Llámalo tú honestidad. Qué sé yo. Pero es ese algo que te permite mirarte en un espejo cada mañana, reconocerte cuando alguien apaga la luz, seguir brillando pese a todo. Eso es lo que hace que tú mismo y tus valores sean el espejo y que no te limites a mirarte en los demás. En cómo te mira cada uno, si bien o mal. Un día te di mi espejo. Hice que cualquier mirada dependiera de él, pensando que lo ibas a cuidar, a lustrar. Confiado. Qué tonto, pienso ahora. Te dejé lo que nunca se presta. El espejo con el que me miraba. Y lo hiciste añicos. No de una vez, ni de dos, sino poco a poco, cuando creías que nadie más lo veía. Tú y tus cálculos. Tus medidas sobre los demás, sobre ti, sobre yo mismo. Lo destruíste todo, como sólo tú sabes hacerlo. Quisiste deformarlo, usarlo para sacarte lustre, para que yo no brillara con luz propia. Apagaste mi voz, me manipulaste. Está claro: tonto yo por mi falta de orgullo, por no saberme salvar a tiempo. Por no ver las señales que había en el camino. Supongo que todo se fundamenta en eso: en poder reflejarte cada mañana sin pensar si debes ponerte o no maquillaje. Sino en si eres tú y has sabido preservar lo que te hace ser distinto.

“Nada gratifica más al final del camino que haber empleado la vida construyendo verdades”
Me encantan tus respuestas!! Lo que me pregunto es cuál es la verdad, al fin y al cabo… ¿No será verdad la vida misma, cada uno con sus circunstancias?
Me encanta poder leerte otra vez estas “pequeñas” confesiones-reflexiones que a mí tanto me hacen pensar.
Añado: Los espejos, al igual que el aire que uno respira, que los sueños que uno alberga; que las certezas o incertidumbres que te definen, son intransferibles. Aunque se lo hayas prestado, no te preocupes, el espejo en el cual te miras, ten la seguridad, se reconstruirá por sí mismo. Y no tendrá fisuras, si sitios de sombra, ni esquinas rotas. Besos miles guapo